La Torre de las Ideas – Fotografía tomada de Wikipedia

 

El año de 2006 se celebró el Campeonato Mundial de Fútbol en Alemania, y la ocasión fue pretexto para hitos edilicios y escultóricos de los que el más notable fue, sin duda, el Paseo de las Ideas que lleva a la Universidad Humboldt de Berlín. La Torre de las Ideas, que remata una serie de seis, es una escultura imponente de diecisiete libros descomunales en cuyo lomo destaca el nombre de otros tantos autores alemanes: Günter Grass, Hannah Arendt, Heinrich Heine, Martín Lutero, Immanuel Kant, Anna Sefhers, Georg Wilhelm Friedrich Hegel, los Hermanos Grimm, Karl Marx, Heinrich Böll, Friedrich Schiller, Gotthold Ephraim Lessing, Herman Hesse, Theodor Fontane, Thomas (y Heinrich) Mann, Bertolt Brecht* y, en la base, Johann Wolfgang von Goethe. (En alguna edición de la revista Life se publicó, en la década de los cincuenta, un trabajo acerca de los genios más destacados de la humanidad, según cocientes intelectuales atribuidos por un consorcio de expertos en psicología a cada uno de los prodigios de la selección. Simón Bolívar, por cierto, aparecía en la lista con un cociente de más de 170 en la escala de Stanford-Binet—que reputa de genio a quien supere la cota de 145—, pero en la cumbre del grupo se encontraba Goethe en soledad con una atribución de ¡230! No debe extrañar que su nombre esté justamente en la base de la escultura).

La bota italiana perfora el Arco de Triunfo, genial caricatura del venezolano Roberto Weil.

La idea de la Torre de las Ideas—en honor de Johannes Gutenberg, inventor de la imprenta moderna que nos diera los libros—se le ocurrió a la agencia berlinesa de publicidad Scholz & Friends, dentro de la campaña denominada Alemania, Tierra de Ideas, que promovió el desarrollo del Paseo de las Ideas, un boulevard que culmina en la escultura de la fotografía. La campaña acompañó una organización impecable del evento futbolístico mundial, que acumuló una audiencia total de 32 mil millones de televidentes en el planeta. (Éste fue el campeonato que Italia ganara a Francia, en un partido final dirimido por tiros penales en el que Zinedine Zidane, capitán de la selección francesa, fuera expulsado del terreno por tumbar de un cabezazo en el pecho al italiano Marco Materazzi, quien lo había ofendido feamente). LEA

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* Por citar sólo a uno del grupo, fue el dramaturgo Bertolt Brecht quien asentara algo que nos atañe como venezolanos: «Desgraciado el país que necesita héroes».

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