Es siempre emocionante comenzar un nuevo año. Me alegra presentarles la minuta de la primera reunión de 2015, realizada en casa de María Adela, quien fue una anfitriona perfecta rodeándonos de cariño en la intimidad de su casa y facilitando la discusión sobre la novela Un Ángel impuro de Henning Mankell (Estocolmo 1948), quien se hizo famoso con su personaje Kurt Wallander, héroe de sus novelas negras, muy conocido por haber llegado a la televisión.

El libro, editado por Tusquets y traducido al español por Carmen Montes, es, al igual que sus novelas negras, casi un guión de película. Los personajes—a pesar de que en ningún momento los describe—son creíbles y las escenas están montadas con claridad; a pesar de eso, la trama es a veces previsible y los personajes muestran poca profundidad. —parece “exagerado que Hanna maneje cambios tan profundos en un corto período de tiempo (sólo dieciocho meses) siendo una joven iletrada, campesina, crecida en un entorno aislado y que los enfrente de forma tan madura y exitosa especialmente a la soledad.” (de Elizabeth). La historia atrapa al principio y deja abierto el final, como sucedió en la vida real con el personaje que inspiró la historia, según datos del archivo colonial de Maputo, Mozambique, de finales del siglo XIX. En ellos se comprobó que una sueca pagaba al fisco portugués cifras impresionantes provenientes de uno de los principales prostíbulos de la ciudad y de pronto desapareció sin dejar rastro.

Hanna, el nebuloso pero equilibrado personaje central, está en busca de su identidad—de tanto en tanto cambia su nombre y se manda a fotografiar con cada cambio de vida—y las circunstancias no la ayudan a conseguir la respuesta. Es una inmigrante—tema tan de actualidad en Venezuela—que, como todos, tiene los pies en un sitio y el corazón en otro. Sus constantes compañías son el miedo y la soledad. Termina siendo su único confidente un mono, criado como humano, con quien comparte su intimidad. Es tan humano que la ayuda, defiende y abraza cuando lo necesita, pero tan animal que la obedece cuando lo manda a dormir en la lámpara. Ya muerto, Hanna termina hundiéndolo en el mar, como a su primer amor.

El contraste de su gélida Suecia natal—que comparte con el autor—, con África, donde se desarrolla la historia—y donde vive Mankell la mitad del tiempo—, está perfectamente expresado en la novela; y esta dualidad literaria es mantenida en la trama entre hombre y mujer, blancos y negros, patronos y esclavos, el bien y el mal, la justicia y el desamparo, la vida y la muerte.

La novela tuvo una votación de 6,5 en el Hormiguero. La merienda deliciosa. El ambiente insuperable. Total, el estreno de María Adela como anfitriona fue todo un éxito.

NS