En un almuerzo en casa de Graciela, el 7 de marzo de 2017, comentamos la novela Los Herederos de la Tierra de Ildefonso Falcone (España, 1959). Este escritor catalán, ignaciano y muy ligado a Rajoy, publicó su primer éxito editorial en 2006: La Catedral del Mar, que fue leída y apreciada por las Hormigas pero considerada extremadamente larga. De nuevo, en Los Herederos…, podría haber dicho lo mismo en dos terceras partes de sus letras.

Como en su otra gran novela, las descripciones de la vida a finales de los años 1300 y principios de 1400 reflejan una sesuda investigación y una cultura profunda sobre la época, acompañada sin duda por una voraz imaginación. “Las aventuras de Hugo” como la llamó Valentina—la historia típica del héroe—está ambientada maravillosamente en la Barcelona de hace seiscientos años. Algunas disfrutaron de las descripciones de viñedos y la alquimia de la preparación del vino, explicada minuciosamente. Otras, de los detalles cotidianos, grotescos por lo precarios comparados con hoy día—imaginemos a nuestros presos detenidos por una bola amarrada a su tobillo. Descubrimos el horror de la esclavitud, lo antiguo de la discriminación genocida contra los judíos y el terrible uso de la tortura como espectáculo público. El poder absoluto del Rey y la crueldad que se utilizaba para mantenerlo nos recuerda que, desde siempre, el poder envilece. La otra poderosa, fría e intransigente, la Iglesia de la época de la Inquisición, estaba sacudida por un cisma con tres Papas peleando por la tiara de Roma y corrompida por tanto poder. El oscurantismo, la superstición y la ignorancia reinaban.

Fue divertido recordar el episodio del Rey gordo, rodeado de la corte en pleno, al que elevaban con un arnés diseñado para que pudiera preñar a la Reina y tener a su heredero. La belleza de Barcelona se refleja muy bien en las páginas de la novela y también el amor que el escritor siente por ella y su gentilicio.

Es una novela lineal que presenta la compleja historia de la Edad Media, muchas veces confusa y larguísima. A más de una la dejó exhausta. La calificamos con 6,4. Yo me fui pronto; almorcé a la carrera porque estaba naciendo Santiago, mi cuarto nieto, en un mundo que ha avanzado mucho pero que está habitado por otros hombres con las mismas miserias y pecados.

NS