Presentes:  María Eugenia, Ana María, Imelda, Valentina, Silvia, Antonieta, Rosa Elena, Graciela, Elena, Titina, María del Carmen, Nacha, Elsa y Elizabeth.

Ausentes: Carolina, Carmen Tahio, María Teresa, Mirenchu, Marisabel y María Elvira

Maria Eugenia, la anfitriona de este martes, comenzó la reunión con un resumen de la biografía del autor, del argumento del libro y las características de los personajes.

Kader Abdolah es el seudónimo de Sadjadi Chaemmaghami Farahani, nombre verdadero de este escritor nacido en 1954, físico de profesión, vinculado en su país con grupos de izquierda, exiliado político; vive en Holanda desde 1988. Dicho seudónimo lo escogió en honor a dos amigos: víctimas uno del régimen del Sha y el otro del ayatolah Jhomeini. Escribe sobre la historia persa y es uno de los autores contemporáneos más leídos en Holanda. Entre sus novelas se encuentran, además de La casa de la mezquita, el Reflejo de las Palabras y El viaje de las botellas vacías. También colabora con artículos en los periódicos holandeses.

La novela La casa de la mezquita se ubica en Seneyan, pequeño pueblo al sur de Irán con tradiciones milenarias, en una casa de 35 habitaciones donde habita un clan familiar cuyo principal personaje es el Aga Yan, y donde se refleja en el desarrollo del argumento el poder espiritual, comercial y político de la familia. El esqueleto de esta novela histórica es una epopeya familiar, una marcada autobiografía.

En la obra se contrastan tensiones políticas y religiosas entre el régimen del Sha, el regreso del ayatolah Jhomeini y el rumbo que debía seguir el país. El Sha Pahlevi  (apoyado por EEUU) que representa la occidentalización del Irán, la modernidad, la consideración de la mujer en algunos ámbitos (como los hospitales para mujeres, las oportunidades de estudio), pero también la corrupción en altísimo grado, el abuso por parte de los militares, la derecha radical y, por otro lado, las pugnas religiosas entre shiíes, seguidores del yerno de Mahoma que son los fundamentalistas cuyo líder era el imán y ayatolah Jhomeini y los sunitas seguidores de Mahoma. Jomeini representó la Revolución Islámica en Irán que cambió la historia de la humanidad, ya que se extendió a muchos países. Además de los grupos de izquierda Mujahedeen (marxismo islámico), un partido disidente que surge de éste llamado Peykar (marxismo leninista) y el partido comunista conocido como Tudeh.

Algunos de los personajes del libro son:

Aga Yan:  es el patriarca de esta familia adinerada, dueño de una fábrica de alfombras y muy respetado en el zoco (el área comercial de la ciudad). Él es el que nos introduce en el acontecer diario de la casa y la mezquita. Hombre tolerante, comprensivo, con mucho amor en lo que hace, siempre dispuesto al perdón. Es la “mirada cuerda que observa los excesos”.

Fagrid, esposa de Aga Kan: fiel, moderna.

Sadiq: la hija del primer imán, personaje nefasto, muy radical, envidiosa.

Jaljal: marido de Sadiq, el peor de todos, que realizó ejecuciones masivas. El autor inventó que lo asesinaran en el libro, ya que en la realidad murió de cáncer . “Había que hacer justicia por tanta crueldad” expresó el autor.

Las abuelas que representan las tradiciones, la entrega, el alma colectiva de las mujeres y su papel en la casa.

Lagartija: personaje de fábula que le da un poco de fantasía a la historia.

Nosrat: hermano de Agayan,  moderno, egoísta, “el enchufado”

La loca que daba las noticias: informa al vecindario de los chismes del pueblo.

Shahbal: sobrino de Aga Yan pero, como su hijo, idealista, de izquierda, muy importante en la novela.

Muecin: representa el padre del escritor, que era sordo y ciego. Además el Muecin es en el Islam la persona que llama a la oración cinco veces al día, generalmente desde el alminar.

En conclusión, un mosaico de personajes de diferentes naturaleza que enriquecen esta historia emotiva, íntima, que termina con el quiebre de la vida pacífica del pueblo por motivos políticos y religiosos de diferentes tendencias. Una crítica al libro es que muestra muchos personajes pero sin un narrador principal, aunque luego de la mitad del libro Aga Yan toma ese personaje central.

Entre los comentarios de las hormigas figuran:

“Utilizan el Corán como arma política”.

“Hay un abuso de los derechos humanos, sobre todo en lo referente al tratamiento de las mujeres”.

“El factor miedo es un paralizante en el desarrollo de los pueblos”.

“La revolución y los cambios políticos no solo afectan a la sociedad sino a la mentalidad de las personas”.

“La filosofía de Mahoma era tan radical como que hay que matar el enemigo”.

Algunas recordaron los pasajes de gran belleza y serenidad, como son la elaboración de los diseños de las alfombras, tomando como modelo el plumaje de los especímenes raros de aves migratorias que llegaban a la casa, las cuales mantenían en cautiverio temporalmente. La descripción de la caminata de Aga Yan por el río, la descripción del lugar donde se encontraba su hijo enterrado, la importancia de acudir a la oración en la mezquita independiente de la orientación política y la introducción del cine, la radio y la televisión en Irán, que afectó de una manera determinante a las posiciones políticas y religiosas. El concepto de familia era muy importante, consanguínea o no. El libro es poético pero le falta fuerza. La posición de los personajes es de “buenos y malos” pero la vida es más de grises. También recordaron que, con la llegada de la revolución, el lenguaje en el libro se tornó más violento con episodios de gran crudeza, horror y violencia, como es el exterminio de las mujeres después de abusar de ellas.

La novela dio para una discusión larga e interesante, nos introdujo en la cultura iraní con sus costumbres que muy pocas conocíamos, las diferentes posiciones políticas, los fanatismos religiosos y especialmente el no reconocimiento de la mujer en su sociedad a pesar de estar en el siglo XXI.  El final del libro, según el autor, es que no fue la política a pesar de los grupos proMoscú o proWashington la ganadora; el gran triunfador fue La Meca, es decir la religión.

La puntuación del libro—incluyendo a las asistentes y a las ausentes: María Teresa, Mirenchu y Marisabel que mandaron su puntuación—de 7,63. Luego abrimos un espacio para celebrar el próximo nieto(a) de Ana María y Silvia con un espumante y una espectacular merienda de la gastronomía chilena preparada por Maria Eugenia.

Una tarde más para recordar de este fabuloso Club de Hormigas.