Comenzamos rezando; pedimos iluminación para los dirigentes y gobernantes, paz para Venezuela y para el mundo, pero también dimos gracias por tantas cosas buenas que tenemos, especialmente nuestro querido Hormiguero.

La reunión en casa de MT, que nos atendió con todo el cariño y buen gusto que la caracterizan, fue electrizante. Hacernos entender después de la primera copa de vino, casi imposible. Así, entre interrupciones y risas avanzamos en las impresiones de doce lectoras de la novela de Bárbara Kingsolver, La Biblia envenenada. A pesar de que son muchas páginas, que la historia política del Congo es complicada y puede ser tediosa para los que no la conocemos, obtuvo 8,4 de puntuación. Las evaluaciones la describen como fuerte, entretenida, ligera y a la vez muy densa, muy interesante y bien narrada, de excelentes descripciones y un respetuoso enfoque social y cultural, profunda y muy ilustrativa, se nota la cuantiosa investigación histórica que la apoya. Uno de los mejores libros del año 2017 en el Hormiguero.

Subyugan las cinco voces femeninas, perfectamente diferenciables y bien logradas, que relatan la historia de su vida cuando el jefe de la familia las lleva al Congo Belga a bautizar infieles en el año 1959, al mismo tiempo que comienza la sangrienta independencia de esa nación. El contraste cultural y los acontecimientos son tan determinantes que el lector ve madurar a las cuatro jóvenes delante de sus ojos, y a la madre luchar contra su destino para mantener con vida a sus hijas. Admiran a las mujeres que encuentran en África: ellas son el centro de la economía y las más fuertes por el rol pasivo que demuestran los hombres.

Son siete libros, como en la Biblia, los que arman la novela, que se desarrolla en el África negra. Los detalles tan bien narrados de la vida cotidiana los conoce la autora por propia experiencia, ya que estuvo un tiempo allí con sus padres cuando era niña. Asqueó a las Hormigas leer sobre el proceder del hombre blanco en el Congo y el poquísimo empeño que pusieron en mejorar la calidad de vida de la población. La pobreza con todas sus carencias en salud, educación, vivienda, libertad de expresión, etc. está plasmada en la novela.  El contraste con la clase dirigente corrupta es también evidente; si los Belgas los despojaron de diamantes, uranio, caucho, cacao, cobalto y de la dignidad de su pueblo entre 1908 y 1960, los nuevos jefes promovieron la violencia y la guerra entre hermanos quedándose con los buenos negocios, viviendo a lo grande y eliminando a cualquier posible opositor. Congo, Zaire, República del Congo son bastantes nombres para un país, tantos como las pugnas entre Rusia y Estados Unidos que no permitieron la paz. El hecho de tener abundantes riquezas en materias primas, que incitaban la codicia, no ayudó al Congo. La verdad, da mucho que pensar.

Hay un momento en la novela que impactó a las lectoras y planteó una discusión acalorada. Una invasión de hormigas voraces ataca la aldea. La madre se ve ante la disyuntiva de salvar a su hija sana o ayudar a la que tenía impedimento de caminar y opta por la primera. En ese punto no nos pusimos de acuerdo sobre qué era lo justo. El tema de las  distintas creencias y el respeto que merecen, en cambio, fue aprobado por unanimidad. Los nativos que creían que Dios era como un halo que salía de su cuerpo, a pesar de no oponerse abiertamente al evangelizador baptista, no permitieron el bautizo por inmersión en un río infestado de cocodrilos, pero hacia allí corrieron cuando llegaron las hormigas asesinas. La obsesión religiosa del padre, su locura, apartó para siempre a su familia de la religión y logró destruirla.

Éramos doce las Hormigas sentadas en la primorosa mesa navideña del comedor lleno de luz, y como tales devoramos la exquisita chalupa, la ensalada, el hermoso tronco de Noel y la crema de chocolate. Sobre los platos, María Teresa nos había dejado un paquetito de pastillas de chocolate amargo, deliciosas, que estoy degustando ahora.

Terminar éste agitado año con La Biblia envenenada fue un privilegio para nuestro grupo de lectura. Conocimos de la azarosa vida del Congo e hicimos comparaciones con Venezuela, disfrutamos de una narrativa excelente con personajes creíbles y con una visión equilibrada de las situaciones. Es dura la historia pero muy femenina, por momentos graciosa y muy aleccionadora. Nos hizo aprender sobre África. Impacta que mientras en los años sesenta en Europa y buena parte de América se desarrollaba el movimiento hippie, y nosotras las Hormigas comenzábamos a adivinar el mundo, los habitantes del Congo obtenían la independencia y se desataba el infierno.

La autora, nacida en 1955 en los Estados Unidos, después de su paso por África estudió piano, música y un master en Ciencias Biológicas. Hizo periodismo y literatura científica antes de dedicarse a la poesía y la ficción. Asegura que en sus novelas se basa en el tema y no en los personajes; se sirve de ellos para mostrar sus ideas. Sus letras impulsan, sin duda, los derechos humanos, la justicia social y el muy actual tema ecológico.

Para mi querido Hormiguero y para toda nuestras familias le pido al Niño Jesús que nos bendiga, nos dé salud y resiliencia. Que el nuevo año nos traiga paz, en Venezuela y el mundo. Que nuestra amistad no pare de crecer y que la literatura nos siga nutriendo.

Gracias por estar y ser tan especiales, las quiero mucho.

Nacha Sucre