A Valeria Miles debemos el agradecimiento de América Latina

 

La siguiente entrevista de Dulce María Ramos a Valeria Miles está tomada de su publicación en El Universal el 9 de septiembre de 2018

 

Valeria Miles: «El mundo necesita más lectores»

 

Aunque nació y creció en Estados Unidos, por su trabajo como periodista literaria Valeria Miles decidió un día mudarse a España, salir de su zona de confort y enamorarse de la literatura latinoamericana y de su idioma. Así que Miles es una gringa en su pasaporte, pero con un alma y una esencia profundamente latina.

La fundadora de la revista Granta en español participará en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, Colombia y formó parte del jurado que otorgó recientemente el Premio de Literatura de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, a la poeta uruguaya Ida Vitale.

Su carrera en el mundo del libro es amplia. Trabajó como editora en los sellos Emecé, Alfaguara y actualmente en Galaxia Gutenberg. En 2003 fundó la revista Granta en español, y publicó el libro de entrevistas Mil bosques en una bellota (2012), donde confirma que aunque sea un género algo desestimado en el medio editorial, sigue recibiendo regalías por sus ventas. En definitiva, escuchar a Miles es saber que se conversa con una mujer dedicada cien por ciento a la literatura en sus múltiples facetas.

-En esta época, quizás la palabra ha perdido su importancia y poder.

-El tiempo ha cambiado. El tiempo digital no es el mismo que el tiempo pre-digital. Ahora queremos información más rápida, nos cuesta más concentrarnos y prevalece la imagen por encima de la palabra. La lectura requiere ser activo, requiere del juego de la imaginación y en esta vida moderna tan atareada preferimos algo pasivo como una imagen. Tengo fe en que pronto la palabra volverá a su lugar en el mundo.

 -Ud. tuvo la oportunidad de conversar con grandes escritores. Sin embargo, muchas personas pueden considerar este trabajo como algo superficial. ¿Qué opina al respecto? ¿Cuál considera su mejor entrevista?

-Hacer una entrevista es un trabajo, aunque no lo parezca. Las entrevistas literarias no sobran; más bien faltan entrevistas hechas con detenimiento y tiempo. En mi época hice varias entrevistas que me han marcado; para cualquier persona que quiera escribir o que ame la literatura, pues estar en contacto con una persona profesional en el oficio de la escritura siempre es una alegría, siempre hay cosas que aprender, igual da que sea un escritor que forme parte del género que escribes o no. En mi época era muy difícil documentarse. Me tocaba ir a la biblioteca, buscar libros en librerías de segunda mano o especializadas. Antes se esperaba más de un periodista, hoy eso se ha perdido. Deberíamos recuperar la necesidad de hacer una buena investigación. Para responder a tu pregunta, me gustó mucho conversar con Susan Sontag, una entrevista que salió publicada en La Vanguardia; recuerdo que a ella le sorprendió que una periodista americana estuviera en España haciendo periodismo cultural, sintió más curiosidad ante eso que por mis preguntas. Yo le dije que era muy difícil, pero ser cómoda era ser complaciente con la vida y yo quería ponerme en una situación de incomodidad para crecer. Le cité una frase de su novela El amante del volcán: «Vivir en el extranjero permite tratar la vida como un espectáculo». Es decir, asumir la vida desde la observación, que es para mí el perfecto punto de vista literario. La otra entrevista fue a Camilo José Cela, me dio muchas satisfacciones y le dio la vuelta a Estados Unidos por su contenido provocador.

-Ud. también es muy conocida por ser una de las expertas en la obra del escritor chileno Roberto Bolaño.

-Primero me gustó su forma de concebir la literatura como una aventura, como un viaje. Después, su proceso de ser chileno escribiendo en México y Barcelona. Su mirada de outsider. Su concepción de la vida literaria como la única manera de poder vivir. Mi trabajo sobre la obra de Bolaño fue accidental; nunca fui su amiga, lo conocí y coincidimos un par de veces. Mi verdadera relación con Bolaño empieza después de su muerte. Su viuda me contactó para leer sus archivos y hacer un primer repaso de todos sus cuadernos, materiales físicos y manuscritos inéditos. Durante este proceso me di cuenta de que Bolaño estuvo veinte años escribiendo sin que nadie le hiciera caso. Organicé el material en función de su cronología creativa, según iba escribiendo su obra y no por el año de publicación. Cuando se cumplieron los diez años de su muerte, y a eso debemos sumarle el aumento de sus lectores, se decidió compartir con el público en una exposición de esos cuadernos para celebrar su vida y su obra.

-Para un lector que aún no se ha acercado a su obra, ¿cuál de sus libros recomendaría?

-Es muy difícil, porque a mí me gustan todos los tonos diferentes que tiene Bolaño, quizás porque conozco su obra tanto que encuentro cualidades que me atraen muchísimo. Pero yo creo que si queremos hablar de una obra que rompió muchos esquemas y también sigue cierta tradición literaria universal es Los detectives salvajes; es estructuralmente perfecta, muy ingeniosa y además tiene una historia que te atrapa. Lo que dice sobre la amistad, sobre la literatura, los juegos intertextuales con otros escritores… es una novela para un lector que no conoce la obra de Bolaño, ahí puede encontrar a este Bolaño magnético, divertido, tierno, pero a su vez bastante contundente. Y luego su obra maestra 2666, es una novela muy larga que requiere tiempo de lectura, pero profunda, que no te deja indiferente. También recomendaría leer Nocturno de Chile y Estrella distante.

 -¿Y si tuviera que definir en pocas palabras a Bolaño, el escritor?

-Como autor, rompió con todas las etiquetas. Siempre fue un outsider, vivió su vida entregada a la literatura y sin dudas fue uno de los mejores escritores.

-De sus múltiples facetas: periodista, editora, escritora, traductora, ¿con cuál se siente más identificada?

-Soy editora por vocación. Aunque en realidad mi vida está dedicada cien por ciento a la literatura. No podría llevar una vida normal fuera de ella. Aunque si tuviera que elegir, sería una que no has mencionado: lectora. El mundo necesita más y buenos lectores. Todo lo que he hecho es producto de ser una lectora empedernida, dedicada. Si debo confesar algo, pues confieso que he sido lectora.

-Y finalmente, ¿cómo es la ventana por donde mira Valeria Miles?

-Mi ventana está abierta y me he tirado. No sólo observo por la ventana, al contrario me meto en ella, en la vida, en lo que está pasando.¶

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