Ese jueves 15 de marzo las nubes habían sido barridas por la brisa que presagia la Semana Santa. La vista desde la hermosa terraza de la casa de Silvia mostraba íntegra la cordillera, iluminada por el crudo sol del medio día mientras dieciocho Hormigas, emocionadas de estar juntas y tomando sangría blanca, friíta y con frutas picadas, opinábamos sobre la novela El fuego Invisible de Javier Sierra—de currículum impresionante y muchos libros publicados—, Premio Planeta 2017. En el Hormiguero estuvimos preguntándonos la razón de esa distinción y terminamos creyendo que el Premio se ha convertido en algo puramente comercial. El libro es muy fastidioso, con una trama de “anteojito”, aunque no está mal escrito y tiene buen manejo de los diálogos; pero los personajes son flojos, no hacen clic con el lector y el trilladísimo tema del Santo Grial, ahora espiritista, acaba con la paciencia. Como si hubiera querido imitar a Dan Brown con El Código Da Vinci, que es una novela mucho mejor escrita y más entretenida.*

La búsqueda de la fuente de la inspiración es un buen tema pero esta novela hace un pasticho de ocultismo y religión, del Santo Grial y la arquitectura medieval, de la búsqueda del padre y la participación de las mujeres en la prehistoria de la Iglesia; todo eso adobado con violencia y algo de sexo. Es mi opinión personal que al libro le falto asentarse, le faltó tiempo al escritor para darle algo de humanidad a sus personajes.

No se puede negar que el autor está bien documentado; hay momentos en que es tan intelectual que se hace difícil digerirlo, pero hace unas muy bellas descripciones de los paisajes pirenaicos, y de las iglesias y catedrales con gran detalle, …y de esa España en la cual supuestamente se desarrollaron los hechos de la trama histórica de la novela. Tanto es así que también puede haber ganado el Premio Planeta porque, como sus ventas están aseguradas, probablemente va a aumentar las visitas turísticas a la Catedral de Valencia y los demás lugares mencionados.

Reflexionando sobre el porqué del éxito de la novela, sobre todo en los lectores llamados millennium, algunas opinaron que podría ser que no les interesara la profundidad en la literatura ni en el resto de las artes, pero otras opinaron lo contrario, que la proliferación mundial de sectas y nuevas religiones en el mundo, apuntaba a que el éxito de El fuego invisible se debe al tema central de la novela: la búsqueda de esa contraseña, o copón, o pasaje que conecta con la inspiración, con la musa, con el conocimiento supremo, con la genialidad que permite la creación perfecta. Engancha porque es un tema no resuelto nunca. La solución de la trama, le hizo pensar a una Hormiga que sí, que como en el libro, la solución es individual, directa y personal y que está en cada uno de nosotros. Es la magia de la oración, ese poder interno que nos conecta y nos permite hablar directamente con Dios.

Fue calificado con 4,5 puntos. Leeremos Doña Bárbara y tendremos invitado filósofo en la próxima reunión.

NS

* Las oraciones en itálicas provienen de la minuta de Chicha para otro grupo.