Isabel Allende y su Amante Japonés fueron el tema de las Hormigas el 15 de diciembre de 2015 en casa de Ana María.

Ese mes de elecciones, lleno de tensiones políticas, fue acompañado por esta novela que toca temas duros y en algunos casos escabrosos, como la vejez, la muerte, el abuso infantil, la homosexualidad y la discriminación racial. Fue el descubrimiento de la existencia de campos de concentración en los Estados Unidos lo que más despertó la curiosidad del grupo. Esa etapa de la historia de EEUU, poco publicitada, era desconocida por la mayoría de nosotras. En ese país, líder histórico de la discriminación racial, existieron estos campos adonde fueron enviados japoneses y estadounidenses hijos de los nipones cuando, en la Segunda Guerra Mundial, las dos naciones entraron en conflicto.

A pesar de lo dramático, el texto no causa angustia ni rechazo; captura y entusiasma al lector y deja un buen sabor de boca, pues los conflictos son solucionados por el amor: ese amor eterno de las novelas y que alguna vez encontramos en la vida real, lleno de pasión y emociones que también son válidas en la vejez.

Los dos personajes importantes del libro relatan la historia, dando saltos en el tiempo y entrelazando las tramas paralelas, y logran vencer los prejuicios.

Nos llamaron la atención las duras críticas que encontramos hacia la autora. Isabel Allende es tan prolífica que algunos de sus libros son malos y otros buenos, pero sin lugar a dudas su prosa es ligera, fácil de leer, y en su abundancia literaria toca temas que interesan a las mujeres de su tiempo. El mercadeo de su obra es inteligente y sus temas de actualidad.

La puntuación del libro fue de 7,4 y la de la tarde de 20 puntos por la belleza del nuevo apartamento de Ana María, de la deliciosa merienda que compartimos y de la buena discusión sobre la novela. Así nos despedimos del 2015 con un libro bien calificado y con las Hormigas llenas de esperanza para el año dieciséis, por el triunfo de la oposición en las elecciones de la Asamblea Nacional.