El blog de Las Hormigas

¡Saludos formíceos! Desde Caracas, Venezuela, le damos la más cordial de las bienvenidas a este registro de actividades del club de lectura Las Hormigas.

Olga Tokarczuk: “Con la pandemia, ésta puede ser una época interesante”

La Premio Nobel polaca nos da la pala y nos insta a excavar. El cuestionamiento de la fe, los avatares de la historia de su país y la imposible inmutabilidad brillan como piedras preciosas en su última obra

10 AGO 2020 – 16:16 CEST

BERNA GONZÁLEZ HARBOUR Subdirectora de EL PAÍS

 

La escritora Olga Tokarczuk, en Varsovia en 2018. ADAM STEPIEN / REUTERS

Crear un lugar propio y generar en torno a él una mitología válida para explicar la vida o para esbozar los límites de nuestra incapacidad de comprenderla es una meta a la altura de pocos autores. García Márquez lo hizo en Macondo, Cervantes en un lugar de La Mancha o Lewis Carroll en el país de las maravillas. Pero hay otro sitio llamando a la puerta: Antaño, “un lugar situado en el centro del universo”, la creación probablemente más fantasiosa, imaginativa y desbordante de Olga Tokarczuk, (Sulechow, Polonia, 1962), premiada en 2019 con el Nobel de Literatura de 2018, año en el que la Academia sueca lo aplazó.

Un lugar llamado Antaño (Anagrama) es el título recientemente publicado en España de esta Nobel, de quien apenas conocíamos Sobre los huesos de los muertos (Siruela) y Los errantes (Anagrama). La pandemia frustró su promoción en España y todos los planes que tenía en marcha, pero Tokarczuk ha encontrado en esta peste del siglo XXI, de un mundo que se creía seguro y no lo es, una buena excusa para frenar y además reflexionar. “Fue un alivio renunciar a mis viajes, estaba cansada y hacía mucho tiempo que no vivía en mi propia casa”, cuenta a EL PAÍS por correo electrónico. El confinamiento coincidió además con la enfermedad de su perro y agradece haberle podido cuidar. “Creo que la pandemia es ante todo una lección de humildad. Es un concepto antiguo y un tanto olvidado. El hombre olvidó la humildad ante la naturaleza, ante fuerzas superiores a él. Espoleado por una inusitada arrogancia, destruyó muchas cosas a su alrededor: a los seres vivos, el medioambiente, el paisaje. Cambió el clima. Y ahora prepara su despliegue en el cosmos”, reflexiona.

Los que se han acercado a su obra saben que Tokarczuk, nacida bajo el comunismo en Polonia y adulta bajo el capitalismo y la democracia, navega a la vez en la introspección y en el amor a una naturaleza que la conecta fuertemente con el mundo. Su obra es un dique contra la frivolidad, la destrucción, la violencia. “La pandemia nos enseña que seguimos siendo una especie más sobre la tierra, dependiente de una intrincada red de relaciones, que tenemos un cuerpo frágil y mortal y que nuestras posibilidades son limitadas. Tengo la impresión de que vuelve la máxima Memento mori, tan popular en la formación cultural del Barroco europeo, cuando el ser humano se vio obligado a enfrentarse a epidemias, guerras y fuerzas crueles, inconcebibles. Es la vuelta a una visión del mundo como misterio, a una búsqueda del significado de la existencia humana en la tierra, a indagar sobre la naturaleza del hombre y la presencia del mal. Esta puede ser una época interesante”.

Y es en esa búsqueda perpetua que propone en la que encaña Un lugar llamado Antaño, la explosión más luminosa que puede realizarse de personajes, conflictos, relaciones, vidas y muertes. Tokarczuk eleva las vidas de locos, pueblerinos, molineros, párrocos, fieles católicos, soldados, invasores nazis o soviéticos, gentes cargadas de miserias, límites y estrechas ambiciones a una categoría majestuosa. De bisutería humana —la que componemos todos— logra joyas. Su foco se va posando en unos y otros, iluminando a humanos, animales y vegetales en una fusión que es común y alentadora en su obra. Ella está en todo.

Antaño es un pueblo cualquiera de Polonia, claro. Una Polonia católica y rural donde la búsqueda de una forma de vida aceptable está siempre truncada por los avatares que deciden otros: la I Guerra Mundial y el servicio al zar ruso, la invasión nazi y luego la soviética en la II Guerra Mundial; el régimen comunista y la corrupción intrínseca que alimentó entre los más trepas y serviles. Bosques, huertos, vacas sufren también los vaivenes de una historia que solo tiene que ver con voluntades ajenas.

“Antaño es un lugar alegórico y metafórico. En ese sentido, nunca ha existido y a la vez siempre existe”, cuenta Tokarczuk. “En Antaño, el tiempo es el orden básico, la estructura: si bien no es común para todos, en cierto sentido todos lo poseen. El tiempo de cada personaje es una especie de burbuja individual, una escena psicofísica en la que los personajes interpretan sus vidas. Estos tiempos interactúan mutuamente, llegando a veces a interferir entre sí”. La autora escribió este libro hace 25 años, “cuando aún veía el mundo como Leibniz, es decir, repleto de mónadas independientes. Hoy en día lo concibo un poco diferente: como una red de influencias mutuas”. En Antaño, son otros quienes deciden y los habitantes y el hábitat de Antaño sufren. Una poderosa metáfora vigente.

Pero no es solo eso. Detrás de todo acontecer se va hilando un cuestionamiento de Dios y de la creencia ciega en su poder. Ese que está en todas partes y que cuando lo intentas encontrar no está. Ese que nos creó y quedó tan orgulloso que no pensó en las consecuencias. Ese que no nos hizo el favor de la inmutabilidad, sino que nos permitió mutar para nuestra desgracia. Ese que va él mismo mutando. Reflexiones salpicadas por todo el libro de la mano de uno de los protagonistas, el hidrocefálico Izydor, que siendo un diferente, un discapacitado, crece en la novela como el único capaz de la genialidad en el pensamiento. No entiende Izydor por qué murió su madre en la guerra, por qué murió su padre, por qué se fue Ruta, su alma gemela, su amor, maltratada y esclavizada por un marido al que eligió para poder llevar zapatos de tacón.

¿Porque acaso no es todo eso incomprensible? ¿Acaso se puede sobrellevar tanto sin borracheras de vodka, sin revanchas? ¿Acaso alguien creía que por estar escondido en el centro del universo, ese centro que es el pueblo de cada cual, alguien se iba a librar de la muerte injusta, la invasión, la dictadura, el marido borracho, la violación o la rebelión de la naturaleza?

Son grandes las reflexiones posibles tras leer Un lugar llamado Antaño, como lo son las de Sobre los huesos de los muertos, una rica y singular novela negra donde una vieja animalista ejerce un protagonismo nada empático, pero resolutivo y brillante. Imposible sintonizar con ella salvo por los lazos del humor y la perplejidad. Que son enormes. Trabajo fino.

Hay autores fáciles que nos dan todo mascado. Los hay más difíciles, más desafiantes, que nos hacen trabajar. Tokarczuk nos entrega la pala y nos dice: excava. Busca esas joyas, las lecciones del conservadurismo y la adaptación, de la naturaleza, de la mutabilidad, de la fe y de la pérdida de fe. Coge toda esa bisutería y descubre que te he preparado piedras preciosas porque no hablo de Antaño, ni de Polonia, sino de tu pueblo y de ti. Enorme literatura que nos lleva a preguntarle por su motor.

—¿Por qué escribe?

“En el umbral de la vida adulta”, relata, “escribir me procuró una sensación de libertad y autoestima. Fue un gran consuelo, pues no tenía que realizarme en un rol impuesto por los demás. Encontré un espacio propio, misterioso y particular”. Escribía tanto en esos años que agradece que muchos de sus primeros textos no vieran la luz. “Ahora es mi profesión. Tengo la suerte de que, en mi caso, mi trabajo es también mi hobby. Creo que no sabría hacer ninguna otra cosa”.

En ocasiones, dice, “quisiera creer que la literatura, la escritura es un proceso que recrea el mundo”. Pero son pocos quienes se interesan por los libros y tan solo un reducido número de personas lee. “Unas palabras pronunciadas o firmadas por algún escritor son mucho menos relevantes que las decisiones de los economistas y políticos, los importantes descubrimientos científicos o los nuevos medicamentos. Son estos los que cambian el mundo. La literatura es un campo un tanto elitista en la actualidad. Implica a los países avanzados, con una infraestructura editorial desarrollada, donde opera un mercado, existe una red de librerías y periódicos. Somos unos privilegiados, tanto los escritores como los lectores. Ni en las recónditas estepas de Asia ni en los barrios bajos de las grandes ciudades africanas o americanas se lee literatura ya”.

La suya, confiesa, está de mudanza. Tokarczuk acaba de volver a vivir a su antigua casa, donde se gestaron sus primeros libros. “Me pregunto qué inspiraciones encontraré aquí, nuevas o añejas”. Estaremos atentos.¶

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Traducción de las respuestas de Amelia Serraller Calvo.

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Crimen y Castilla

 

La tortura de la lengua es práctica antigua (friso en la Catedral de Santiago de Compostela, s. XII)

 

¿Qué importan las palabras si expresan lo que queremos decir?

Fiódor Dostoyevski – Crimen y castigo, Capítulo IV

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Prescribe el Artículo 9 de la Constitución: “El idioma oficial es el castellano” (idéntica provisión a la del Artículo 6 de la constitución de 1961) y la autoridad suprema sobre ese idioma es la Real Academia de la Lengua, de la que pudiera decirse parafraseando el Art. 335 de nuestro vigente lenguaje constitucional:

La Real Academia de la Lengua garantizará la supremacía y efectividad de las normas y principios gramaticales; será la máxima y última intérprete del castellano y velará por su uniforme interpretación y aplicación.

El significado de castellano, por supuesto, nos informa esa misma Academia, es “Natural de Castilla, región de España” y también “Perteneciente o relativo al castellano”, en tanto lengua, dialecto o variedad. (En total, el diccionario académico, herramienta fundamental de nuestros tribunales, registra dieciocho acepciones del término.

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El libro de Rosenblat

En la introducción de su libro Buenas y malas palabras, ya advertía el gran filólogo Ángel Rosenblat:

Si una expresión es del habla popular o familiar, tiene su legitimidad en sí misma. La manera de hablar del pueblo venezolano, o del colombiano, argentino, castellano o andaluz, debe inspirar siempre el mayor respeto. La voz del pueblo es casi siempre la voz de Dios. Pero con el habla culta, la del libro, del periódico o de la conferencia, la actitud debe ser distinta. La lengua se afina desde la escuela hasta la universidad, desde la carta hasta el libro o el periódico, desde la conversación hasta la conferencia, y el filólogo no puede de ningún modo permanecer indiferente ante el uso del lenguaje o la educación del lenguaje. La lengua popular y familiar debe tener color local, debe ser espontánea y vivaz. En cambio, la lengua culta obedece a normas generales de unidad hispánica.

 

Otra cosa es lo gramatical, la fisiología del lenguaje, su mecánica, sus reglas para combinar palabras, que son sólo los átomos de las moléculas del discurso: las oraciones, cuya composición está igualmente sujeta a la gramática (“Parte de la lingüística que estudia los elementos de una lengua, así como la forma en que estos se organizan y se combinan” Diccionario de la Lengua Española).

En el plano meramente léxico, como asentara Rosenblat, si una palabra es empleada y entendida por un número apreciable de parlantes de una lengua específica entonces debe ser admitida. Pero desde la publicación póstuma (1916) del Curso General de Lingüística de Ferdinand de Saussure se distingue entre lengua y habla: “Una de las dicotomías más importantes que realiza se da al separar el lenguaje en lengua o langue (sistema de signos) y en habla o parole (manifestación particular de ese sistema en el acto de comunicación)”. (Wikipedia en Español). Es lo primero, el sistema de signos, lo que se define por un conjunto de reglas gramaticales. En castellano, por caso, es gramaticalmente incorrecto el cierre de una oración con una preposición, como sí es posible en el terrible (y preciso) idioma alemán: “Ich mache die tür mit dem schlüssel…” Hasta allí sabemos que se le va a hacer—mache, de donde proviene el inglés make—algo a la puerta (tür, door) con la llave (schlüssel), y no es sino al cierre de la oración en aufzu cuando nos enteramos de si es abrirla o cerrarla. ¡Uf! Una lengua que se construye para el suspenso.

La gramática del castellano, especialmente después del monumental trabajo de Andrés Bello, es extraordinariamente lógica y coherente, y a eso contribuye una pronunciación consistente. Otras lenguas no son tan uniformes; para burlarse del inglés en el que escribía, George Bernard Shaw retó al público que asistía a una de sus conferencias a que pronunciara una palabra por él inventada, la que escribió en un pizarrón: ghoti. Algunos asistentes propusieron (en aproximación fonética castellana) goutigotái. Shaw les dijo que la pronunciación correcta era ¡la de fish! (pez) y argumentó: “En enough (enof, suficiente) la combinación gh suena como efe; en women (uimen, mujeres) la o se pronuncia como i, y en rationnation (reishon o neishon, ración o nación) las letras ti suenan como sh”. No tenemos ese problema de inestabilidad en la pronunciación española. (En el inglés estadounidense, por ejemplo, se pronuncia arcansas cuando se menciona al río y arcansó para referirse al estado, y en ambos casos la escritura es la misma: Arkansas). Tampoco lo tenemos con nuestra gramática, en la que hay sólo muy pocas excepciones a sus perfectas y muy razonables reglas.

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Las causas del cambio lingüístico son diversas; una particularmente frecuente es la de series cortas de verbos a los que corresponde un sustantivo que a su vez da origen a otro verbo. Por ejemplo, la serie promover, promoción, promocionar, o la de influir, influencia, influenciar. (Una noción relativamente reciente es la inglesa de influencer, y el diccionario aún no reconoce “influenciador”, lo que no arredra a la parla ejecutiva, que simplemente opta por decirlo en inglés). Más de una vez, ese mecanismo generador arriba a vocablos tan innecesarios como feos, como en el caso de abrir, apertura y el horrible aperturar de la jerga bancaria; no se necesita este barbarismo—DRAE: Incorrección lingüística que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios—para abrir una cuenta de ahorros. (Para no hablar de printear en lugar de imprimir).

¿Enemigo del buen lenguaje?

Muy explicablemente, el impacto de la poderosa tecnología de la informática y sus “redes” ha sido enorme sobre ese proceso de cambio, y no siempre para bien. El periodismo es desde hace tiempo un asunto digital, y como leemos más noticias que libros bien curados—curar. Cuidar de algo, poner cuidado—estamos expuestos a los vicios de lenguaje de más de un periodista, graduado sin que alcanzara un dominio responsable del idioma en el que escribe.

Mencionaré unos pocos ejemplos de esta notoria y creciente falta de calidad en la escritura periodística. Del primero, repetido frecuentemente, sospecho que su causa es tecnológica. Una oración como “El ministro explicó ya la vez justificó…” debe provenir de un corrector automático con instrucciones defectuosas; lo correcto es escribir “El ministro explicó y a la vez justificó…”

Luego, está el caso de emplear adjetivos en lugar de adverbios, lo que ya ocurre desde hace décadas, bastante antes de que los correctores de celulares modificaran la escritura de algún “comunicador” que envíe sus trabajos desde su teléfono portátil. Este caso, por ejemplo: “El 19 de abril, se reunió un grupo de ciudadanos ante la Catedral de Caracas; paralelo a esto, el Alcalde Metropolitano colocó una ofrenda floral a los pies de la estatua del Libertador”. Gramaticalmente hablando, estaría uno autorizado a imaginar a Antonio Ledezma acostado en perfecta alineación entre las aceras de la catedral y la plaza Bolívar. Ha debido escribirse “paralelamente a esto”.

Finalmente, es redacción común algo como este ejemplo tomado de BBC Mundo:

Solecismos Se trata de la falta de sintaxis o un error cometido contra las normas del idioma. Un ejemplo:hubieron manifestaciones tras la polémica medida tomada por el gobierno”. Cuando lo correcto debería ser: hubo manifestaciones tras la polémica medida tomada por el gobierno”.

La misma fuente, al corregir la frecuente equivocación, incurre en dos errores: 1. al escribir “debería ser” debió usar en su lugar “debiera” o “debiese” (formas subjuntivas) en lugar de la empleada conjugación condicional (“debería”) sin que la condición haya sido especificada; 2. “lo correcto” sería escribir “Un ejemplo: ‘hubieron manifestaciones tras la polémica medida tomada por el gobierno’, cuando lo correcto debiera ser ‘hubo manifestaciones tras la polémica medida tomada por el gobierno'”. En este caso, el adverbio de tiempo cuando no debe iniciar una oración separada sino enlazar de seguidas a ambas oraciones, sin separarlas por un punto.

Vale la pena usar ese mismo ejemplo para explicar la verdadera causa de la incorrección—lo que BBC Mundo no hace—en casos similares. En castellano, el verbo concuerda en número (singular o plural) con el sujeto, no con los complementos de la oración. Así, es incorrecto decir o escribir “Se ponen inyecciones” o “Se hacen viajes y mudanzas”; debe usarse “Se pone inyecciones” y “Se hace viajes y mudanzas”. A tales oraciones se las conoce como cuasirreflejas, oraciones impersonales—que carecen de sujeto—con apariencia de reflejas. Una oración refleja es una en la que la acción del sujeto recae sobre sí mismo; por ejemplo, “Yo me peino”, “Ella se baña”. (Las inyecciones no se ponen a sí mismas). En cambio, “Hubo manifestaciones” es una oración impersonal, cuyo sujeto no existe o no está especificado, como en “Llueve”. Nadie es el sujeto de esta oración, y la regla es que en las oraciones impersonales el sujeto se presuma en singular: “Llueve a cántaros” o, más claramente, “Llueve sapos y culebras”, no “Llueven sapos y culebras”. Uno escribe “Él comió tres arepas”, con el verbo en singular aunque su complemento esté en plural, y “Ellos comieron un mango cada uno”, con el complemento directo en singular y el verbo en plural para que la oración concuerde en número con el sujeto.

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Probablemente una nota como ésta sea ineficaz remedio a lo que pudiera ser una causa perdida. Los enemigos del lenguaje correcto son demasiados y muy poderosos, pero me consuelan estas palabras de Mahatma Gandhi, asesinado hace setenta y dos años un día como hoy:

Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca pidas disculpas por ser correcto, o por estar años por delante de tu tiempo. Si estás en lo cierto, y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno solo, la verdad es siempre la verdad.

Espero que algo de responsabilidad gramatical penetre a la mayoría de nuestros periodistas. Era artículo de fe de Ángel Rosenblat: “La lengua se afina desde la escuela hasta la universidad, desde la carta hasta el libro o el periódico, desde la conversación hasta la conferencia, y el filólogo no puede de ningún modo permanecer indiferente ante el uso del lenguaje o la educación del lenguaje. La lengua popular y familiar debe tener color local, debe ser espontánea y vivaz. En cambio, la lengua culta obedece a normas generales de unidad hispánica”. (Rosenblat sostenía igualmente que la lengua es, como el vino, un organismo vivo; de allí que cambie. Lo que no debe permitirse es que se adultere su lógica, su gramática).

Los profesionales de la comunicación social que maltratan nuestra lengua incurren en conducta criminal. LEA

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Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos es para la escritora argentina Perla Suez

La autora argentina

 

La obra, “El País del Diablo”, de la argentina Perla Suez, resultó ganadora del XX Premio Internacional Rómulo Gallegos. El veredicto final fue dado a conocer este sábado tras meses de críticas a la organización

Tomado de El Universal

14/11/2020 06:01 pm

 

Por su “lograda intensidad narrativa” el XX Premio Rómulo Gallegos fue para la escritora argentina Perla Suez por su obra El país del diablo publicada en 2015.

El anuncio se realizó este sábado a través de una videoconferencia del CELARG que contó con la presencia del viceministro para el Fomento de la Economía Cultural, Raúl Cazal y el escritor colombiano Pablo Montoya, ganador de la pasada edición y que esta vez formaba parte del jurado.

Asimismo, los jueces dejaron saber que su decisión final por el El país del diablo, también se basó en “un equilibrio por su posición narrativa“, mientras otras propuestas; “se reflejaron un poco frágiles” ante el concurso internacional.

El jurado estuvo integrado por Laura Antillano (Venezuela), Vicente Battista (Argentina) y Pablo Montoya (Colombia), quienes en reuniones virtuales revisaron 214 novelas, de las cuales diez estuvieron en los primeros lugares.

Esas obras fueron: Pasolini o noche de las luciérnagas de José García López (España), Las aventuras de la China Iron de Gabriela Cabezón Cámara (Argentina), Moronga de Horacio Castellanos Moya (El Salvador) y La respiración violenta del mundo Angela Pradelli (Argentina).

El premio concede 80.000€ al autor ganador. Y desde hace unos meses, las críticas hacia la organización han ido en aumento por ser considerado entre autores literarios latinos un “premio imparcial” que solo reconoce a escritores afines al gobierno venezolano.¶

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El venezolano Luis José Malaver ganó en España el Premio de Novela Gabriel Sijé

Luis José Malaver

 

 

Tomado de El Nacional

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El escritor ganó la edición 40 del concurso con su obra El sótano de las hostias. En esta oportunidad, el certamen tuvo su participación más alta, con 736 títulos procedentes de 28 países

Por EFE

Noviembre 9, 2020

 

El escritor venezolano Luis José Malaver Valderrama ganó el 40º Premio de Novela Corta Gabriel Sijé, dotado con 4.000 euros, con su obra El sótano de las hostias, informó la Fundación Mediterráneo, entidad convocante con sede en la ciudad de Alicante (España).

Este certamen, cuya finalidad es apoyar la promoción de nuevos talentos de la literatura de habla hispana, alcanzó en esta edición su participación más alta: 736 novelas procedentes de 28 países.

Las dificultades de la pandemia del coronavirus obligaron a posponer el fallo de este galardón hasta el mes de noviembre, cuando lo habitual habría sido fallarlo en verano.

Luis José Malaver Valderrama (San Tomé, Venezuela, 1964) es licenciado en Letras, Mención Lengua y Literatura Hispanoamericana y Venezolana en la Universidad de Los Andes, Mérida (Venezuela), y articulista de prensa escrita y digital, además de coproductor de la obra de teatro Por medio de la presente.

El escritor ha publicado ¡Ay!, Estela, quién contara! (novela corta) -Premio Nacional Bienal de Literatura-, Pasapalos (cuentos) -Premio Regional de Narrativa Ciudad de Juan Griego- y No hay mar que por bien no venga (poemas) -Premio Regional de Poesía Ciudad de La Asunción-, entre otros títulos.

El presidente de Fundación Mediterráneo, Luis Boyer, destacó que el concurso de Novela Corta Gabriel Sijé es una muestra del compromiso de esta entidad con el fomento de las expresiones culturales y de apoyo a los jóvenes talentos de las letras hispanas, tal y como también sucede con sus premios de cuentos Gabriel Miró y de novela Vargas Llosa.

Fundación Mediterráneo convoca desde 1972 y de manera ininterrumpida el Gabriel Sijé, cuya próxima edición servirá para conmemorar el medio siglo de historia de este certamen, lo que lo sitúa como una referencia histórica de los premios literarios de lengua española.¶

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Yo estaba hecho un pañuelo

Julio Cortázar

Tomado de Calle del Orco (Blog de Literatura – Grandes Encuentros)

 

Che, espero humildemente que no sea un acto fallido, pero en la nómina me comí a Borges. Oh, no creo que sea un acto fallido, porque no te podés imaginar cómo se me llena el corazón de azúcar y de agua florida y de campanitas, cuando, al cruzar el hall de la Unesco con Aurora para ir a tomarnos un café a la hora en que está terminantemente prohibido y por lo tanto es muchísimo más sabroso, lo vimos a Borges con María Elena Vázquez, muy sentaditos en un sillón, probablemente esperando a Caillois. Cuando me di cuenta, cuando reaccioné, ya nos estábamos abrazando con un afecto que me dejó sin habla. Mirá, fue algo maravilloso. Borges me apretó fuerte, ahí nomás me dijo: “Ah, Cortázar, a lo mejor, ¿no?, usted se acuerda, ¿no?, que yo le publiqué cosas suyas en aquella revista, ¿no? ¿Cómo se llamaba la revista, che, cómo se llamaba?”. Yo casi no podía hablar, porque el grado de idiotez a que llego en momentos así es casi sobrenatural, pero me emocionó tanto que se acordara con un orgullo de chico de esa labor de pionero que había hecho conmigo. Entonces le recordé a mi vez todo lo que eso había significado para mí, sobre todo porque él me había publicado sin conocerme personalmente, lo que le daba muchísimo más valor a la cosa. Y entonces Borges dijo: “Ah, sí, claro… Y usted a lo mejor se acuerda, ¿no?, que mi hermana Norah le hizo unos dibujos muy preciosos, ¿no?”. En fin, che, yo estaba hecho un pañuelo. Después lo escuchamos a Borges en su conferencia sobre literatura fantástica, dicha en un francés excelente, y a los días vino a la Unesco y les rajó una charla sobre Shakespeare que los dejó a todos mirando estrellas verdes. La chica Vázquez me arrancó la lectura de dos cuentos para una emisión de Radio Municipal, y se fueron a España. Por supuesto, los periodistas se ingeniaron como siempre para hacerle decir a Borges cuatro pavadas sobre política, pero qué poco importa, o en todo caso, qué poco me importa.¶

Julio Cortázar
Carta a Francisco Porrúa.
París, 30 de noviembre de 1964
Cartas 2 (1955-1964)

Editorial: Alfaguara

Carta completa en Borges todo el año

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Premio Nacional de Narrativa de España

Tomado de El País de España LITERATURA

Juan Bonilla, Premio Nacional de Narrativa con ‘Totalidad sexual del cosmos’

El escritor gaditano ha sido galardonado por su novela sobre la poeta y pintora Nahui Olin

 

Sevilla/29-10-2020: Juan Bonilla, Premio Nacional de Narrativa, hoy en el centro de Sevilla.
FOTO: PACO PUENTES/EL PAIS

 

MARGOT MOLINA

Sevilla – 29 OCT 2020 – 10:31 GMT-4

 

Juan Bonilla (Jerez de la Frontera, 54 años) ha obtenido este jueves el Premio Nacional de Narrativa por su novela Totalidad sexual del cosmos (Seix Barral). El jurado ha resaltado “su prosa poderosa y transparente, de rítmica tensión narrativa, y su análisis sobre la investigación como acto de amor exacerbado”. “Ha sido una sorpresa gigantesca. Estoy muy agradecido al jurado”, ha comentado Bonilla en Sevilla, minutos después de conocer el fallo. El autor ha creado una bioficción a partir de un personaje real: la pintora y poeta mexicana Nahui Olin, en un proceso similar al que antes realizó en Prohibido entrar sin pantalones (2013), una novela sobre el poeta futurista ruso Maiakovski, con la que logró el Premio Bienal Mario Vargas Llosa.

“Soy un autor local y lo que quiero es ser poeta de mi pueblo, Mairena del Aljarafe, donde vivo; pero antes tenía que ver un poco de mundo, y por eso he escrito sobre Rusia y sobre México”, ha bromeado el gaditano, para después explicar que él nunca busca sus historias: “Son las historias las que me buscan a mí”. “Me topé con Nahui Olin por el catálogo de una exposición en la que aparece retratada en pinturas y fotografías hechas por otros, pero de las que ella se proclama su verdadera autora porque es la protagonista. El comisario de la muestra era Tomás Zurián, contacté con él y empezó a contarme su historia. Fue entonces cuando pensé que el personaje realmente fascinante era Zurián, un especialista en arte que trabajaba en un museo y hace más de 40 años, ahora tiene 88, cuando hacía una tasación, se topó con una fotografía de una mujer misteriosa de bellos ojos verdes. Se enamoró de ella sin haberla conocido, lo dejó todo para estudiar a esa mujer”, ha desvelado el novelista, poeta y periodista que es coordinador de la revista Zut y colabora en El Mundo y JotDown.

“Le pedí permiso a Zurián para convertirlo en la voz de la novela y él ha sido su primer lector y me hizo algunas correcciones. En realidad el protagonista de Totalidad sexual del cosmos es la propia investigación, vista como una aventura casi erótica, de las sensaciones”, ha comentado el escritor antes de comenzar su clase de escritura creativa en la sede de Fuentetaja en Sevilla. “Zurián me contó una historia casi fantasmal que narrativamente funciona muy bien, pero que es difícil de creer. Me dijo que el mismo día que encontró la fotografía de Nahui Olin, el 23 de enero de 1978 en Ciudad de México, a pocas calles de donde él estaba murió ella a los 84 años”, ha rememorado el autor de novelas como Nadie conoce a nadie (1996), que fue llevada al cine por Mateo Gil en 1999, o Los príncipes nubios (2003), con la que obtuvo el premio Biblioteca Breve y ha sido publicada en 10 idiomas.

Después de bucear en las vidas de Maiakovski y Carmen Mondagrón (el verdadero nombre de Nahui Olin), poeta y pintora de firmes convicciones feministas que vivió en el París de los años veinte y conoció a Picasso, Diego Rivera y Matisse, Bonilla tiene pendiente acercarse a la figura del poeta, dramaturgo y pensador Agustín García Calvo. “Aunque todavía me lo estoy pensando porque es un personaje difícil de agarrar en una narración”, ha adelantado. ¶

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Una trenza, una balada

Hoy, martes 13 de octubre, Mercurio retrógrado, año 2020, nos reunimos por segunda vez las Hormigas desde que empezó esta pandemia, justo cuando se cumplen siete meses de encierro en el mundo. La última vez que nos vimos fue el 11 de junio en casa de Chicha. Igual que ese día, la alegría y el entusiasmo de volver a reunirnos estaban al máximo. Todas sanas, gracias a Dios, libres del Covid que nos agobia. Fuimos a la terraza de Silvia, una de las más bellas de Caracas, con vista al Ávila y con una tarde maravillosa, de las que nos regala esta ciudad. Guardando distancia y con tapabocas a ratos, hablamos, comimos y discutimos, esta vez no sobre uno sino dos libros.

La Trenza, de la escritora francesa Lætitia Colombani, nacida en Burdeos, de 44 años, actriz, guionista, directora de cine y escritora. En este libro aborda la historia de tres mujeres que, nacidas en continentes muy dispares, comparten unas ideas y sentimientos que las unen en un poderoso anhelo de libertad. Ellas no se conocen, pero tienen en común que quieren cambiar su destino para poder lograr su felicidad.

Comentaron las Hormigas que, siendo un libro bastante ligero y fácil de leer, aprendieron mucho sobre todo de las costumbres de la India, donde una de las protagonistas, Smita, era de la casta de los intocables, la más baja en el nivel social. La otra era italiana y la tercera de Canadá.

A Carolina le pareció que el libro era como la vida misma; nadie es autosuficiente, todos dependemos de los otros. Las une su espíritu de lucha por lograr sus objetivos.

La Trenza describe la fuerza de las mujeres.

En general, a todas les gustó; casi todas le dieron 7 puntos, dos le dieron 6 y Nacha le dio 3 puntos. Algunas no la leímos.

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La Balada de Iza, de la escritora húngara Magda Szabó, una escritora melancólica, delicada y elegante. Vivió desde 1917 hasta 2007; es una de las escritoras húngaras contemporáneas cuya obra es más conocida en el extranjero, así como Sándor Márai, con traducciones en más de cuarenta países. Es un libro muy íntimo, la historia de una hija que cree saber lo que es mejor para su madre después de que ésta queda viuda.

El libro resume la soledad de la viudez y las por siempre difíciles relaciones de madre e hija. Los caracteres de cada personaje tejen la trama magistralmente. Para las Hormigas es un libro muy psicológico sobre las difíciles relaciones entre los seres humanos. Comentamos que vivir con los hijos no es una buena solución; María Isabel arregló sus papeles por si acaso. A Rosa Elena la afectó por terminar de leerlo acompañando a su mamá el fin de semana.

En los personajes del libro, Iza era una mujer muy fría y con muy mala comunicación con los que la rodeaban. El marido de Iza estaba muy apegado a los suegros hasta después de divorciado de Iza. Ella sólo se llevaba bien con su papá; la mamá era muy primitiva, pueblerina y dependiente de su marido. El libro, siendo duro ,nos dejó profundas reflexiones, Silencios, falta de comunicación, diferencias entre la vida rural y la de la ciudad, y el egoísmo o la autosuficiencia de Iza, que creyó saber qué era lo mejor para su madre sin preguntarle. A todas nos gustó y saco un empate entre 7 y 8 puntos, o sea siete y medio.

Para la próxima reunión leeremos Como polvo en el viento de Leonardo Padura.¶

Dust in the wind, by Kansas

I close my eyes

only for a moment and the moment’s gone

Dust in the wind

All they are is dust in the wind

 

 

Graciela Sucre de Behrens

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Eva García Sáenz de Urturi gana el premio Planeta

Tomado de La Vanguardia

 

Eva García Sáenz de Urturi sostiene el premio Planeta (Xavier Cervera)

 

Xavi Ayén, Barcelona

15/10/2020 19:57 | Actualizado a 16/10/2020 06:53

La autora vasca Eva García Saénz de Urturi (Vitoria, 1972) ha ganado la 69ª. edición del premio Planeta de novela, dotado con 601.000 euros, con la obra ‘Aquitania’. Sandra Barneda (Barcelona, 1975) ha quedado finalista con ‘Un océano para llegar a ti’. El fallo se ha hecho público en un acto restringido celebrado en el Palau de la Música, y sin la tradicional cena, siguiendo las recomendaciones sanitarias.

‘Aquitania’ funde las dos líneas que había trabajado García Sáenz de Urturi en sus obras previas, la novela histórica y la intriga criminal. En este caso, ahondando en la personalidad y la vida de Leonor de Aquitania (1122-1204), una noble medieval francesa que llegó a ser reina consorte de Francia, primero, y luego de Inglaterra. La trama se centra en la investigación en torno al asesinato del padre de Leonor.

Por su parte, el personaje principal de ‘Un océano para llegar a ti’, la obra de Barneda, es Gabriele, una mujer, que, tras la muerte de su madre, Greta, se ve obligada a convivir con su padre, Félix, con quien no se lleva bien, pues el testamento dispone que, si quieren disfrutar de los bienes, deben irse al pueblo de Candeleda, en la sierra de Gredos, y pasar juntos allá 49 días, lo que les da pie a revisitar el pasao y reconstruir su relación.

La ceremonia del Premio Planeta en el Palau de la Música (Xavier Cervera)

 

Eva García Saénz de Urturi

La ganadora, García Sáenz de Urturi, irrumpió en las librerías españolas con ‘La saga de los longevos’ (2012), que se convirtió en un éxito de ventas y fue llevada al cine. Aborda períodos como la prehistoria, los celtas, los escitas, la rebelión de Boudicca o la batalla de Kinsale, a través de la historia de amor de la joven arqueóloga Adriana, y Iago, un enigmático hombre que aparenta ser treintañero pero en realidad nació en la prehistoria. Una historia que tuvo continuidad con ‘Los hijos de Adán’ (2014), publicada el mismo año que la novela histórica ‘Pasaje a Tahití’, ambientada en el Tahití colonial al que llegan unos hermanos mallorquines que entran en contacto con el cónsul inglés de Menorca desterrado, con el trasfondo del negocio de las perlas de lujo de Manacor.

En el 2016 inició una trilogía negra ambientada en su ciudad natal, compuesta por ‘El silencio de la ciudad blanca’ (traducida en treinta países y también adptada al cine), ‘Los ritos del agua’ y ‘Los señores del tiempo’, con el inspector Unai López de Ayala alias ‘Kraken’ como protagonista. El éxito de esta serie ha motivado varias rutas turísticas en Vitoria. Los hechos dan inicio con un asesino que aterroriza la capital vasca con sus crímenes, en una trama que mezcla leyendas alavesas, arqueología, secretos familiares y elementos de la psicología criminal. ‘Kraken’ interactúa con sus colegas Estíbaliz y Alba, pero también con su abuelo, que fue el encargado de criarlo. Para documentarse, la autora se inscribió en una academia de policías.

El pasado mes de julio, en una entrevista con la agencia Efe, Saénz de Urturi afirmaba que “está en la fase de edición de una novela de la que tiene prohibido adelantar nada, ni siquiera cuándo será publicada”, presumiblemente la obra ganadora del Planeta. Sobre el éxito internacional de su trilogía vasca, la autora se mostraba sorprendida pues veía sus libros “hiperlocalistas”, referidos a una cultura muy concreta dentro de España, “con diferencias sociales y costumbristas”.

 

Sandra Barneda

La finalista, la periodista catalana Sandra Barneda, colaboradora de ‘La Vanguardia’, es conocida sobre todo por su labor ante las cámaras de televisión. Actualmente presenta el concurso ‘La isla de las tentaciones’ pero ha participado en programas como ‘La noria’, ‘El gran debate’, ‘Trencadís’ y , en sus inicios, presentó informativos en TVE, Telemadrid y Antena 3. Pero también tiene una carrera literaria, con las novelas ‘Reír al viento’ (2013), ‘La tierra de las mujeres’ (2014) y ‘Las hijas del agua’ (2018), así como el relato ‘Cómo construir una superheroína’ (2014) y el ensayo ‘Hablarán de nosotras’ (2016). La obra finalista recibe 150.250 euros.¶

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Quino y el sentido de la vida

Tomado de Tal Cual

Mafalda y su creador, Joaquín Salvador Lavado Tejón*

Laureano Márquez – 11 de octubre de 2020

 

“La mayoría de los hombres, Kamala, son como las hojas caídas que giran y vuelan en el aire, y acaban por el suelo. Pero hay otros, unos pocos, que son como las estrellas: ellos se mueven en órbitas fijas más allá del alcance del viento; ellos tienen sus leyes y su curso dentro de sí mismos”

Herman Hesse (Siddartha)

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La reciente partida de Quino a la casa matriz del espíritu es una invitación a reflexionar sobre el sentido de la vida. La suya lo tuvo: su gracia nos hizo mejores personas, nos ayudó a pensar un poquito más, a ser más tolerantes y comprensivos, más inconformes y críticos, autocríticos. Hay gente que a su paso por este mundo, hacen de él un lugar mejor para sus compañeros de viaje. Tal fue el propósito de su vida.

En 2014 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades por el «enorme valor educativo» y «dimensión universal» de su obra y por unos personajes que «trascienden cualquier geografía, edad y condición social». Estas menciones le colocan, merecidamente, en el olimpo de los humoristas, se podría agregar su profunda sensibilidad por los dolores humanos.

Como él mismo señaló una vez: sus viñetas iban de “la relación entre los más débiles y los más poderosos”.

En tiempos del fallido golpe militar en contra de Alfonsín en 1987 pone en boca de Mafalda estas palabras: “¡Sí a la democracia! ¡Sí a la justicia! ¡Sí a la libertad! ¡Sí a la vida!”.

Alguna vez José Ignacio Cabrujas dijo que el humor era una misteriosa y particular forma de amar. El humorista ama profundamente al mundo, a sus semejantes, por tal razón sueña siempre con lo mejor para ellos. Añora una vida mejor para todos, llena de bondad y de virtud, un planeta más limpio, pero también un alma más limpia.

El humor no proclama verdades, al contrario, pone énfasis en cuestionar a los que se creen amos de ellas. Hace que el cerebro saque al pensamiento de las grandes autopistas que recomienda el GPS interno, para llevarlo de paseo por carreteras alternas, algo más largas, sí, pero más emocionantes, en las que se encuentran poblados de insospechada belleza en los que el paisaje de la vida se puede ver de manera diferente para llenarlo a uno de renovado ánimo.

Quino es de la gente que se le queda a uno en el corazón para siempre. Sus temas, como los de la filosofía, o la religión, tocan aspectos centrales del alma humana, preocupaciones sobre nuestro destino que nos acompañan en todo tiempo y lugar. ¶

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* …conocido bajo el seudónimo de Quino (Mendoza, 17 de julio de 1932-Mendoza, 30 de septiembre de 2020) fue un humorista gráfico e historietista argentino. Su obra más conocida es la tira cómica Mafalda, publicada entre 1964 y 1973. (Wikipedia en Español).

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Un monumento de libros

La Torre de las Ideas – Fotografía tomada de Wikipedia

 

El año de 2006 se celebró el Campeonato Mundial de Fútbol en Alemania, y la ocasión fue pretexto para hitos edilicios y escultóricos de los que el más notable fue, sin duda, el Paseo de las Ideas que lleva a la Universidad Humboldt de Berlín. La Torre de las Ideas, que remata una serie de seis, es una escultura imponente de diecisiete libros descomunales en cuyo lomo destaca el nombre de otros tantos autores alemanes: Günter Grass, Hannah Arendt, Heinrich Heine, Martín Lutero, Immanuel Kant, Anna Sefhers, Georg Wilhelm Friedrich Hegel, los Hermanos Grimm, Karl Marx, Heinrich Böll, Friedrich Schiller, Gotthold Ephraim Lessing, Herman Hesse, Theodor Fontane, Thomas (y Heinrich) Mann, Bertolt Brecht* y, en la base, Johann Wolfgang von Goethe. (En alguna edición de la revista Life se publicó, en la década de los cincuenta, un trabajo acerca de los genios más destacados de la humanidad, según cocientes intelectuales atribuidos por un consorcio de expertos en psicología a cada uno de los prodigios de la selección. Simón Bolívar, por cierto, aparecía en la lista con un cociente de más de 170 en la escala de Stanford-Binet—que reputa de genio a quien supere la cota de 145—, pero en la cumbre del grupo se encontraba Goethe en soledad con una atribución de ¡230! No debe extrañar que su nombre esté justamente en la base de la escultura).

La bota italiana perfora el Arco de Triunfo, genial caricatura del venezolano Roberto Weil.

La idea de la Torre de las Ideas—en honor de Johannes Gutenberg, inventor de la imprenta moderna que nos diera los libros—se le ocurrió a la agencia berlinesa de publicidad Scholz & Friends, dentro de la campaña denominada Alemania, Tierra de Ideas, que promovió el desarrollo del Paseo de las Ideas, un boulevard que culmina en la escultura de la fotografía. La campaña acompañó una organización impecable del evento futbolístico mundial, que acumuló una audiencia total de 32 mil millones de televidentes en el planeta. (Éste fue el campeonato que Italia ganara a Francia, en un partido final dirimido por tiros penales en el que Zinedine Zidane, capitán de la selección francesa, fuera expulsado del terreno por tumbar de un cabezazo en el pecho al italiano Marco Materazzi, quien lo había ofendido feamente). LEA

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* Por citar sólo a uno del grupo, fue el dramaturgo Bertolt Brecht quien asentara algo que nos atañe como venezolanos: “Desgraciado el país que necesita héroes”.

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